Entrevista a Eva Van Kreimmer & Cristian Mateluna

11 | 05 | 2021
Entrevista a Eva Van Kreimmer & Cristian Mateluna


En esta ocasión contamos con la presencia de nuestros autores, representantes de la comunidad LGBTIQ+, quienes nos hablarán de su experiencia y vivencias en relación a la publicación de sus libros, el proceso de escribirlos y cómo los han recibido los lectores y el mundo de las letras.

1. ¿Cómo ha sido la experiencia de escribir y publicar como escritores LGBTIQ+?

Eva Van Kreimmer: Primero harto miedo, no por la editorial que nos aceptaron a sabiendas de lo que somos y nunca nos hicieron drama, sino que de cómo podía reaccionar el público. En especial porque Cristian publicó antes, y alguien le preguntó «¿cómo le vas a vender tu libro a alguien que no sea homosexual?» o algo así, y ahí igual me asusté porque mi libro en lo que respecta a las relaciones interpersonales es más polémico, pero la verdad es que todo ha salido bien y en mi lanzamiento nadie preguntó nada parecido.

Cristian Mateluna: Mi experiencia de escribir como escritor LGBTIQ+ ha estado plagada de inseguridades. Desde el miedo de que la editorial recibiera mi historia (que trata a la expresión de la diversidad con plena naturalidad como parte de la historia, con personajes netamente auténticos en ello) tal y como la envié, sin entrar a modificarla para hacerla «aceptable», hasta la manera en cómo me terminarían viendo mis pares escritores en el medio. Por el lado de la inseguridad, al menos Sietch me ha dado la garantía de escribir de temas y formas que a mí me acomodan sin siquiera plantear una modificación al respecto, lo cual es súper bueno, dado que implica un respeto pleno por la obra y lo que ha querido plasmar el autor en ella. Previo a Sietch viví una experiencia con otra editorial a la que envié el manuscrito de NeoMesías y la trataron de un «mero panfleto», lo que me marcó mucho, ya que sentí un cuestionamiento tremendo respecto a lo que escribí. Finalmente, me quedo con que esa experiencia me ayudó a encontrar a Sietch. Por otro lado, respecto al recibimiento en el medio, creo que, aunque no soy muy considerado (todavía), creo que soy alguien diferente dentro de todo. Me gusta pensar que puedo aportar al medio diversidad, colitud y autenticidad en una forma que no tiene miedo de mostrarse tal cual es.

2. ¿Sienten que sus libros han tenido buen recibimiento por parte de los lectores?

Eva Van Kreimmer: Sí y no, sí porque esperaba una respuesta algo más negativa por eso del comercio humano, pero eso no ha sido tema por ahora. Pero de todas formas llevo solo algunos meses, y aún no tengo ninguna reseña por parte de los lectores, así que en realidad no puedo asegurar si el hecho de no tener mala crítica sea porque les gusta o porque no se ha leído mucho el libro.

Cristian Mateluna: Siento que NeoMesías y el relato Robots Caballeros - Robotinas Señoritas, de la antología 8 Voces, han sido muy bien recibidos. Tienen re buenas reseñas y comentarios y eso me hace pensar que no lo hice tan mal, para ser la primera novela publicada. Al principio me costaba convencerme de que la gente entendería a cabalidad la historia, que conectaría con los personajes; me costó un montón encontrar «la voz» de los personajes para que tuvieran una personalidad propia que irradiara a lo largo de todas las páginas, pero me han dicho que sí se logró y eso me agrada. Desconozco la cantidad de lectores a los cuales ha llegado la historia, pero de lo que he visto, los comentarios son buenos (véase Goodreads o Comiqueros). Es difícil no hacerse expectativas al ser un escritor nuevo que cumple su sueño, pero por ahora, se les ha hecho justicia. De todos modos, me gustaría que NeoMesías y 8 Voces llegaran a muchos más lectores y lugares.

3. ¿Qué ha significado la escritura en sus vidas?

Eva Van Kreimmer: Aclarando que es atemporal, significó, significa y significará. La escritura es el orden, soy una persona muy intensa, muy apasionada, siempre estoy metida en actividades y proyectos así que mi cabeza en general es un caos, en un momento estoy pensando en combate medieval, luego me distraigo leyendo alguna noticia y a los segundos pienso en distintas historias. Escribir para mí es poner orden, ya sea en el papel o en la pantalla me ayuda a organizarme y a entender el mundo, y bueno, supongo que a que el mundo me entienda también.

Cristian Mateluna: La escritura para mí partió como un sueño. Cuando leí El Señor de Los Anillos por primera vez, a los 11 años, se me metió en la cabeza que quería hacer una saga propia, tener libros gordos con dibujos, idiomas, etcétera. Entonces para mí comenzó siendo una actividad entretenida que me permitía plasmar mi imaginación de forma más dinámica que dibujando (antes dibujaba o grababa cortos con monos de plasticina). Con el tiempo se convirtió en una vía de escape a la realidad, poder meterme en mundos e historias que yo quisiera vivir pero que la realidad no me permitía. Y finalmente, en la actualidad, la considero como una forma de expresar mis inquietudes y posturas ante diversos aspectos de la vida (mis historias tienen siempre crítica) y, sin querer sonar soberbia, también es la forma que encuentro de leer cosas que me gusten. Siempre que escribo, pienso en «qué quiero leer».

4. ¿Creen que, a Chile, como sociedad, aún le falta mucho para llegar a ser un país tolerante?

Eva Van Kreimmer: Sí, creo que nos falta mucho, aún estamos pidiendo que no nos maten y no nos agredan, de ahí a la tolerancia queda bastante, pero une siempre apunta a la aceptación, por lejana que se vea.

Cristian Mateluna: La sociedad no debe ser un país tolerante, no necesitamos eso. No queremos que nos aguanten y nos hagan encajar en sus moldes y esquemas pasando piola, sino que queremos ser igual de respetados y considerados en cualquier ámbito, considerando nuestra propia diferencia. Y eso es algo que le falta aprender a muchos dentro de las propias personas que se pueden definir como parte de la diversidad. Pasa esto por una falencia en el discurso y en los rostros visibles que se toman con referentes, que suelen dejar mucho que desear porque terminan higienizando y limpiando todo para hacerlo «aceptable» a la mayoría hetero. Eso lo encuentro pésimo. Como cuando me preguntaron por el cómo vender mi libro a alguien que no sea de la comunidad. Si te fijas, está esa idea de que uno tiene que volverse aceptable para el resto, cuando en realidad debería uno ser capaz de ser auténtico sin «adaptarse» a nadie.

5. ¿Han presenciado algún cambio de actitud, quizás de las nuevas generaciones, respecto a la aceptación de la diversidad sexual y de género?

Eva Van Kreimmer: Yo encuentro que sí y no, hay un sector de la juventud, en especial en los menores de edad bien abiertos a estos temas, bien dispuestos a preguntar pronombres y a aceptar que la vida del otro o por quien se siente atraído es cosa del otro y no se meten, ese lado apoya harto y creo que en verdad intenta comprender a los que son diferentes.

Por otro lado, hay una parte de la juventud, que a veces coincide en edad con la anterior, que son de pensamientos mucho más rígidos y están más en sintonía con ideas de la derecha más tradicional, y en ellos creo que podemos ver un retroceso de los avances sociales que hemos tenido desde la Ley Zamudio. Así que la cosa está bien dicotómica, hay cambios para ambos lados, yo creo que en futuro está polarización se notará aún más y así como tendremos espacios seguros tendremos también barrios de alto riesgo, hay que estar preparades para todo.

Cristian Mateluna: Si observo algún cambio, yo diría que sí pero bien tenue. Y es precisamente porque se ha enfocado mal el discurso desde el activismo más masivo y visible. Iguales, el móvil, por ejemplo, han pregonando una postura tan higienizada de lo que es y quiere ser una persona, que finalmente lo único que hacen es reducirlo todo al pasar piola dentro del mundo de los heteros. Pero sí hay desde hace tiempo una disidencia respecto a eso. Proliferan organizaciones que van en otro sentido, acogen también las necesidades que tienen las personas trans que habían sido súper olvidadas. En cuanto a mi ámbito, desde el 2014 al menos se empezó a vivir un auge del travestismo y se salió de lo under relacionado a algo oscuro y morboso y pasó mucho a lo artístico y estupendo. Las colas cada vez son más libres en sus cabecitas y acciones, pero así mismo, cada vez más segregadas, lo que muestra el gran daño que ha hecho la hetero norma (y la hetero norma irradiada a lo LGBTIQ+) a través de ciertas organizaciones.